El 90% de los estudiantes que participan en un Erasmus afirma haber mejorado su nivel del idioma del país de destino

El 90% de los estudiantes que participan en un Erasmus afirma haber mejorado su nivel del idioma del país de destino
Publicado el 21/08/2026

Cada año, decenas de miles de estudiantes universitarios arman sus maletas con un doble objetivo: vivir una de las experiencias más enriquecedoras de sus vidas y volver a casa dominando el inglés. Sin embargo, surge una pregunta recurrente entre familias, docentes y académicos: ¿se aprende realmente el idioma o se trata simplemente de un mito edulcorado por el espíritu festivo e internacional?

Lo que dicen las cifras: un salto cuantitativo incontestable

Frente al escepticismo de quienes consideran que las estancias de movilidad internacional son exclusivamente un periodo de ocio, la evidencia empírica refleja una realidad muy distinta. Según datos del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE), el 90% de los estudiantes que participan en un programa Erasmus afirma haber mejorado significativamente su nivel del idioma del país de destino o de la lengua vehicular en la que cursan sus estudios.

El beneficio lingüístico no se limita a una percepción subjetiva al finalizar la estancia. Según el informe internacional Erasmus Impact Study, elaborado por la Comisión Europea, la proporción de estudiantes capacitados para trabajar en un segundo idioma se dispara del 40% antes de iniciar la movilidad al 65% tras completar la experiencia. El aprendizaje abarca desde la pérdida del miedo escénico al hablar en público hasta la adquisición de agilidad mental e improvisación en entornos multiculturales.

El fenómeno del "Erasmus English" y el peligro de la burbuja

No obstante, los lingüistas y sociólogos matizan las cifras. El aprendizaje del inglés en el extranjero no se produce de forma automática ni por ósmosis. Existe un riesgo latente al que se enfrentan la mayoría de los estudiantes: la tentación de acomodarse en la "burbuja lingüística".

Relacionarse únicamente con estudiantes del mismo país de origen o limitarse al denominado "Erasmus English" —un código intermedio simplificado con gramática imprecisa y vocabulario básico entre hablantes no nativos— frena el desarrollo de un nivel profesional real.

"El Erasmus te da las herramientas perfectas para soltarte y ganar agilidad, pero si pasas la mayor parte de tu tiempo libre hablando en tu idioma materno, el salto cualitativo se frena", señalan los expertos en movilidad e inmersión. Para lograr un dominio B2/C1 o de carácter técnico, resulta indispensable romper con el grupo de confort, integrarse con nativos y participar activamente en la vida social y universitaria local.

Un valor estratégico indispensable para el mercado laboral

Más allá del perfeccionamiento del idioma, la combinación de soltura lingüística y adaptabilidad internacional se ha convertido en una de las competencias más codiciadas por los departamentos de selección de personal en toda Europa.

En este sentido, según la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea en su estudio sobre empleabilidad e impacto de la movilidad, el 92% de los responsables de selección de personal afirma valorar muy positivamente los rasgos de personalidad y las habilidades transversales impulsadas por el programa Erasmus, tales como la resiliencia, la capacidad de resolución de problemas en otros idiomas y la adaptabilidad.

Conclusión

La respuesta a si verdaderamente se aprende inglés en el Erasmus es afirmativa, pero con matices cruciales. La estancia actúa como un catalizador extraordinario que elimina barreras psicológicas y acelera el aprendizaje como ninguna academia tradicional puede hacer. Sin embargo, el grado de maestría alcanzado dependerá en última instancia de la actitud individual: la fluidez real y el dominio profesional solo se conquistarán si se decide salir de la zona de confort.

Palabras clave

Erasmus Universidad Experiencia Inglés